miércoles, 3 de febrero de 2010

Huellas


Huellas...
Hay veces que aunque intentemos huir no lo conseguimos por las huellas que dejamos... huellas presentes no solo en el camino recorrido, sino en las personas que han compartido con nosotros buenos y malos momentos y que a la hora de partir no podemos olvidarlas.
Marcharse...
Abandonar e irse lejos... prosperar y aprender conociendo nuevos lugares y a gente, pero... y todo lo que dejamos aquí? Que pasa con todo lo que hemos dejado marcado con nuestras huellas? Nadie dijo que fuera fácil, pero en ciertas situaciones si es lo mejor... aunque en otras no.
Situaciones en las que no solo nosotros hemos dejado huella, sino que nosotros también estamos marcados... y muy probablemente para siempre. Qué hacer entonces?

¡ Malditas huellas !

Con lo sencilla que es la vida sin ellas... sin marcas que nos recuerden... sin recuerdos... pero en definitiva, sin nada.
Pero seamos sinceros: dejar huella, recordar, sentirse marcado por algo o por alguien es lo que da sentido a toda esta locura, es lo que nos recuerda que somos capaces de sentir algo tan fuerte por alguien que nunca lo podremos olvidar y que vendrá con nosotros por muy lejos que vayamos y por mucho que vivamos.
Por eso, si tienes una huella que marca tu vida y que probablemente lo haga para siempre no intentes borrarla, consérvala y siéntete afortunad@ ya que en este mundo insensibilizado eso es una suerte.

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